Julien Champagne

"Mujer desnuda en un matraz de vidrio"

 

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Julien Champagne firma este extraordinario cuadro con pintura anaranjada abajo a la derecha "J Champagne 1910". Tiene entonces una edad de treinta y tres años.

La reproducción de este cuadro sólo aparece en 1979, en el momento de la reedición de las "Deux logis alchimiques" de Eugène Canseliet (1899-1982), libro probablemente publicado en 1945 en casa del editor Jean Schemit, editor de Fulcanelli. La edición original no contiene la reproducción de esta pintura.

La obra es de Julien Champagne. ¿Por qué no es insertada en la obra de Fulcanelli?

 

Eugène Canseliet, propietario de la pintura, escribe en 1979: "La exquisita y pura creación que encarna esta joven mujer, es decir La Piedra o la Medicina Filosofal, toma nacimiento, se libra y se eleva de la masa vítrea que es el matraz de la cocción final, según los Adeptos inscritos en letras de oro, sobre dos columnas, en el interior y a cada lado de la composición. Por cierto que ningún otro documento podría ofrecerlo mejor, en el frontispicio de nuestro libro revisado y muy abundantemente aumentado, así como en la magnífica serie de sus imágenes en color, que el alegórico cuadro en el que Fulcanelli ordenó el pensamiento, y Julien Champagne fue el realizador fiel y prestigioso, hará pronto setenta años. Lo utilizamos ahora, y sin duda esto debía ser, este importante y filosófico testimonio que consiste pues en una pintura al óleo ejecutada sobre lienzo y que mide 57 por 81 centímetros... " Fin de la cita.

 

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Eugène Canseliet indica que esta pintura tiene una lectura alegórica, alquímica, y que Julien Champagne no es más que su ejecutante.

La composición de este cuadro difiere radicalmente de otros diseños o cuadros conocidos de Julien Champagne y publicados en las obras de Fulcanelli. Éstos muestran siempre parte de un monumento religioso o civil del Medievo o del Renacimiento. La sola excepción es el frontispicio del "Misterio de las Catedrales", que vemos aquí abajo.

Esta pintura muestra un cielo nocturno y una tierra negra. Un inmenso matraz de vidrio se mantiene sobre el suelo de aspecto cristalino, siendo a la vez la unión del mundo terrestre y del mundo celeste. En el interior una joven mujer desnuda está en pie sobre un montón, formando una calavera de la que parece salir.

La figuración realista de esta joven desnuda, pletórica, asombra. Basta con justificar su postura al índice, o por lo menos de haber reservado para días futuros su publicación. Los cánones artísticos de la época aceptan a las mujeres desnudas, sin velo púdico, a condición de que la mirada voyeurista no pueda complacerse, como por ejemplo en las figuras cubistas. Setenta años después estas consideraciones no existen. Es posible ahora hacer conocer a todos esta obra tan original.

La presencia de un matraz de vidrio no es nueva. Tres siglos antes éstos sirven para mostrar operaciones alquímicas, como en el famoso manuscrito del "Vellocino de Oro" y sus primeras ediciones impresas. Monstruos, quimeras, pavos reales, rey o reina se ofrecen como espectáculo a nuestros ojos, encerrados en frascos de vidrio.

 

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Salomon Trismosin, "la toison d'or"

 

Observemos atentamente esta pintura compuesta de cuatro partes.

La mujer desnuda es el elemento principal. De color claro ella absorbe la mirada, asombrada por este extraño realismo sensual para la iconografía alquímica.

A ésta responde la parte baja del cuadro donde un enorme balón de vidrio encierra una masa sombría puesta sobre un suelo también tenebroso, la tierra.

Un inmenso cielo nocturno y muy sombrío, es el tercer elemento de la composición. Cinco planetas están situados sobre un orbe que rodea a la mujer.

Por fin, en el cuarto elemento, se hallan los nombres de dieciséis alquimistas dibujados en letras de oro formando un cinturón de luz entre el cielo nocturno y la tierra tenebrosa alumbrada por el alba naciente.

 

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segundo elemento      tercer elemento     cuarto elemento

 

Detallemos el primer elemento.

El tratamiento realista y sensual de la mujer deja pensar que fue posiblemente para Julien Champagne más que una simple modelo. Figura, por otra parte, su fotografía en el libro de Eugène Canseliet sin ser nombrada. Fue vinculada a Madame Erlanger, autora del libro "Voyage en Kaléidoscope", citado por Fulcanelli y publicado en casa Crès en 1919.

Sus pies están como fundidos en el cráneo que parece suave. Sus dos brazos reposan de manera extraña en los flancos del matraz, porque ella se mantiene en el interior del frasco. El gesto de las manos hace pensar en las gracias que fluyen de las manos de la Virgen de la medalla milagrosa de la calle de Bac, en París, en respuesta a las apariciones de 1830. Pequeñas gotas blancas caen hacia el líquido sombrío contenido en el matraz de vidrio. ¿Es un líquido redentor?

En el medievo, la persona que fallece es representada con el alma que sale del cuerpo, generalmente de la boca. El alma toma la forma de un joven totalmente desnudo. Es la fuerte expresión de la eterna juventud del alma, porque ella no tiene edad.

¿Nuestra mujer representa el alma del difunto figurado por el cráneo amarillento y demacrado más bien que un esqueleto, indicando una muerte reciente? ¿Es la resurrección de un muerto, de una muerta, en un nuevo cuerpo? ¿Comparece a su Juicio final como sobre la lámina del Tarot del Juicio donde el ángel está también rodeado de planetas?

 

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Tarot XX, el Juicio, château des Avenières, 1917. El alma sale de su tierra, como un cuerpo renovado. ¿Los diferentes cuerpos representan a los diferentes planetas?

 

La cabeza de la joven mujer está coronada por una diadema, joya anaranjada en forma de sello de Salomón. El triángulo de fuego arroja por sus puntas potentes rayos naranja. El triángulo de agua arroja rayos azules más discretos. ¿Indican el doble aspecto de la radiación solar, caliente y luminoso, pero también frío y oscuro? Fulcanelli plantea la cuestión de los rayos frío del astro, como nueve años antes que él, A. Dina lo había hecho en su obra "Astro-Dios". (leer a propósito de esto, "château des Avenières").

 

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Dentro del sello de Salomón está dibujado el jeroglífico solar, el círculo de oro con un punto central. Este sol no puede ser el astro solar. En efecto el cuadro muestra el alba que nace en el horizonte, en oriente. El sol físico está todavía escondido por la curvatura de la tierra.

Del sello de Salomón irradia un arco iris irisado y circular. Esta extrañeza es un meteoro atmosférico debido a la difracción de la luz lunar, en su plenitud, cuando atraviesa una nube fina. Estos colores irisados hacen pensar en la cola del pavo real de la iconografía alquímica. Julien Champagne pinta a los lados de la mujer otra aureola irisada, mucho más grande y visible. Su diámetro se extiende desde los muslos hasta la nuca. Su parte inferior está más coloreada.

 

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Halo lunar nocturno debido a la difracción de los ray

La mitad superior de la aureola, lleva las palabras POTERE y AVDERE, significando "poder" y "atreverse". Bajo el AVDERE se lee TACERE, "callarse". A la izquierda, bajo el POTERE se adivina SCIRE, "saber".

La divisa "saber, poder, atreverse, callarse" se encuentra inscrita aquí como en filigrana. Prefigura asombrosamente el fin del "Misterio de las Catedrales" donde Fulcanelli repite estas palabras que nombra como el "Tacere" de Zoroastro:

"Por el ejercicio constante de las facultades de observación y de razonamiento, por la meditación, el neófito subirá los peldaños que conducen al

SABER.

La imitación ingenua de los procedimientos naturales, la habilidad conjugada con el ingenio, las luces de una larga experiencia le asegurarán el

PODER

Pudiendo realizar, necesitará todavía paciencia, constancia, voluntad inquebrantable. Audaz y resuelto, la certeza y la confianza nacidas de una fe robusta le permitirán a todo

ATREVERSE

Por último, cuando el éxito haya consagrado tantos años de labor, cuando sus deseos se hayan cumplido, el Sabio, despreciando las vanidades del mundo, se aproximará a los humildes, a los desheredados, a todos los que trabajan, sufren, luchan, desesperan y lloran aquí abajo. Discípulo anónimo y mudo de la Naturaleza eterna, apóstol de la eterna Caridad, permanecerá fiel a su voto de silencio.

En la Ciencia, en el Bien, el Adepto debe para siempre

CALLAR

 

Fin de la cita

 

Fulcanelli comienza su libro "El Misterio de las Catedrales" con la Esfinge que abre la puerta de la alquimia. La cierra con la divisa de Zoroastro, aquella que Julien Champagne dibuja en filigrana sobre la misteriosa radiación lunar nocturna dieciséis años antes. Hay allí una extraña identidad de pensamiento.

 

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Detallamos la segunda parte de su pintura.

El enorme balón de vidrio encierra una masa sombría puesta sobre un suelo también tenebroso, la tierra. Este suelo está compuesto en último plano de un horizonte curvo verde sombrío. En primer plano agujas cristalinas transparentes tapizan el suelo. La cristalización evoca el salitre en el agua saturada.

El globo de vidrio está relleno hasta la mitad por un líquido negruzco que parece coagular de la misma manera de las maclas del suelo. En el centro del balón una masa amorfa de color amarillo claro, llena de circunvoluciones, toma el aspecto de una calavera. Las zonas de sombras dibujan en efecto órbitas oculares, un hueso nasal así como el maxilar izquierdo.

Encontramos en el "Misterio de las catedrales" una masa informe que se le parece de extrañamente. Un flujo celeste desciende sobre esta masa, como atraída.

Fulcanelli diserta largamente sobre este medallón. En la pintura de Julien Champagne una cincuentena de finas gotas blancas caen sobre la superficie del baño. En el centro la luz se hace más viva. De la cumbre de la masa craneal se elevan los pies de la joven desnuda. Los pies parecen fundidos en el cráneo, como si surgiesen de él. ¿Estas gotitas aportan una vida nueva, una regeneración del cuerpo antiguo, muerto?

El milagro de este globo parece estar en este punto central, lugar del misterio.

 

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Julien Champagne, catedral de Amiens. La condensación del espíritu universal.

 

 

¿Qué materias encierran este globo?

Eugène Canseliet comenta la pintura de Champagne y el contenido del balón: "Esta aparición, maravillosa y nacida de todos los colores, no corresponde de ninguna manera, al simple y fuerte balón de vidrio en el cual el mercurio y el oro, en una sabia amalgama, son largamente sometidos a la digestión de la vía húmeda; esa de la que hablan los autores preferentemente, luego por analogía con la vía seca y la aridez."

El mercurio y el oro son citados como materiales de base tradicionales en la elaboración de la Gran Obra alquímica. Un alquimista contemporáneo repite esta trama: Charles d'Hooghvorst (1924 Bruselas - 2004 Barcelona) explica: "Voy a decir el secreto: hay que disolver el oro en el mercurio. La vía húmeda, es al principio el oro el que está disuelto en el mercurio. La vía seca es al final donde cocemos los dos. La crisopea no es la Piedra, es la vía de los avaros. En cuanto tienes oro ¿qué haces? ¿Irás a venderlo? ¡El fin es la Palingénesis, el renacimiento! Somos como Osiris. Hay que renacer y rogar a Isis." El mercurio es utilizado en las vías alquímicas, particularmente la vía de Roger Caro (dicha vía es la del cinabrio, el sulfuro de mercurio) y la alquimia india.

Julien Champagne, ilustrador de las obras de Fulcanelli, alquimista operativo, pero también autor, cuando comenta el manuscrito Yardley habla también del mercurio. Describe la preparación del mercurio de los filósofos partiendo del mercurio vulgar, el Hg de los químicos. Acaba su pequeño opúsculo manuscrito y parece que jamás editado, con estas palabras: "...una última palabra, la purificación del mercurio es penosa y podemos obtenerlo sólo con mucha paciencia. Un kilogramo de mercurio vulgar exige 42 días de trabajo. Es entonces el mercurio común de los Alquimistas, metal puro que nuestros químicos no conocen en absoluto. De un brillo extraordinario, inalterable y más denso que el azogue, su punto de ebullición es también notablemente menos elevado. No hace cola e hierve sin sobresaltos. En la destilación en vasos de vidrio, corre en minúsculas gotitas esféricas, no atacando las paredes, sin dejar jamás detrás de él ninguna parcela de óxido rojo.

Tales son las características del mercurio común, sujeto inicial del Gran Elixir y de la Piedra de los Filósofos."

J. Champagne

París - Abril de 1913.

 

Esta vía del mercurio y del oro... ¿es una vía alquímica tradicional o una quimera?

 

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Detallamos la tercera parte de la pintura de Julien Champagne.

El inmenso cielo nocturno muestra a los astros rodeando a la mujer. Su figuración es particularmente original y rompe con la representación clásica. Estos astros están representando a la naturaleza.

Marte se muestra abajo a la derecha del cielo, como un círculo anaranjado. La luna está arriba a la derecha. Las estrías radiantes de su polo meridional así como dos grande mares, en la parte iluminada del astro, son visibles. Júpiter después, a la izquierda de la cabeza de la mujer. La figura de este astro corresponde a su vista a través de un anteojo. Su ecuador tiene las volutas inmensas y gaseosas en su alta atmósfera, y así son representadas. Saturno muestra un anillo y por fin, justo sobre el horizonte, en la parte izquierda de la pintura, un pequeño punto de luz evoca a Mercurio, planeta que muchos astrónomos jamás vieron bajo nuestras latitudes porque es muy difícil de ver a simple vista, precediendo al poco de la salida del Sol, lo que es el caso aquí, o el siguiente en su acción de ocultarse.

¿En este zodíaco de planetas faltan el Sol y Venus? El Sol va a aparecer, pero todavía está bajo el horizonte, alumbrando ya de oro las letras góticas que forman la constelación de los Filósofos químicos. ¿Y Venus? ¿No está en el matraz de vidrio, tal y como Botticelli la hace nacer de la espuma del mar?

 

Naissance de Vénus

 

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Cuarta parte de la pintura.

En la aurora naciente, en el horizonte, los nombres de dieciséis alquimistas forman el cielo de los Filósofos, el panteón de la Filosofía. Inscritos en letras de oro de forma gótica se reparten de una a otra parte del matraz. A la izquierda se encuentran, de arriba abajo, Artephius, Alberto el Grande, Synesius, Tomás de Aquino, R. Lulio, Flamel, Rhazes, Geber. Al otro lado del matraz tenemos a Roger Bacon, A. De Villeneuve, Basile Valentin, Van Helmont, Paracelso, Filaletheo, Trevisano, Ripley.

Las letras góticas están dibujadas con gran cuidado. Un fino trazo más sombrío se apoya sobre el borde de las letras, dando la ilusión de letras de oro en relieve.

El sello de Salomón, verdadera estrella en la frente de Venus, y la calavera podrían hacer pensar en una pintura versada en ocultismo tan preciado a principios de este siglo XX. Afortunadamente este homenaje identifica sin discusión posible el registro cultural en el cual se inscribe esta pintura increíble. Este cuadro se sitúa en el registro simbólico de la alquimia. ¿Es en sí mismo un paradigma de la Gran Obra?

Acabemos rehaciendo este guiño divertido: el frontispicio de Julien Champagne abre la obra de Fulcanelli en 1926. Cincuenta y tres años más tarde el cuadro de la "joven mujer desnuda en el matraz de vidrio", también de Julien Champagne, abre el libro de Eugène Canseliet, "Dos moradas alquímicas", como otro frontispicio. Bella paternidad para un "simple ilustrador".

 

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